
Feliz Navidad
Feliz Fin de Año
Feliz Año Nuevo
FELIZ, FELIZ, FELIZ
Y que cada día esté aun más lleno de Paz, Amor, Salud y Felicidad.
Millones de besos, mimos y caricias...
Una descripción de mi vida y de la gente que rodea mi mundo, con quien me relaciono, con quien crezco como persona cada día más, y quien me recuerda, cuando más lo necesito, que nadie está solo en este mundo.
“En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo
ni los árboles nunca podrán ocultar el camino
de su luz hacia el bosque profundo de nuestro destino
esa hierba tan verde se ve como un manto lejano
que no puede escapar, que se puede alcanzar con sólo volar.
Siete mares he surcado
siete mares color azul.
Yo soy nave, voy navegando
y mi vela eres tú.
Bajo el agua veo peces de colores
van donde quieren, no los mandas tú,
por el cielo va cruzando
por el cielo color azul
un avión que vuela alto
diez mil metros de altitud
desde tierra lo saludan con la mano
se va alejando, no sé donde va,
no sé dónde va.
Sobre un tramo de vía, cruzando un paisaje de ensueño
en un tren que me lleva de nuevo a ser tan pequeño,
de una América a otra tan sólo es cuestión de un segundo,
basta con desearlo y podrás recorrer todo el mundo,
un muchacho que trepa, que trepa a lo alto de un muro
si se siente seguro verá su futuro con claridad.
Y el futuro es una nave
que por el tiempo volará
a Saturno, después de Marte,
nadie sabe dónde llegará,
si le ves venir, si te trae amores
no te los roben sin apurar
aprovecha los mejores
que después no volverán,
la esperanza jamás se pierde,
los malos tiempos pasarán,
pienso que el futuro es una acuarela
y tu vida un lienzo que colorear.
En los mapas del cielo…”
(Toquinho, Vinicius de Moraes)
Confieso que cuando en el mes de marzo me propuse fehacientemente comenzar a hacer limpieza de trastos en casa y de pensamientos innecesarios en la mente, me parecía mucho más difícil lo primero. Ahora, y a pesar del caos que constituye rehabilitar y limpiar una casa de trastos viejos, estoy convencida que es más fácil lo primero que lo segundo.
Fui acumulando tantos años de objetos y cosas que “quizás” podría volver a usar, podría arreglar, podría servirme para un futuro, o simplemente era un recuerdo o algo que me habían regalado (aunque no me gustara y estuviera guardado en un arcón), que no sabía ni por donde comenzar.
Lo más normal era comenzar por la terraza, aprovechando que venía el buen tiempo. Como normalmente sería fácil comenzar también a limpiar recuerdos que ya no tenían sentido en mi memoria, o sueños que nunca se cumplirán, y que han cambiado, porque han cambiado mis prioridades.
Tirar las plantas muertas, limpiar los muebles de terraza, pintar las paredes, poner todo en un orden cómodo y bonito, donde pudiera disfrutarse de los momentos de Sol y buen tiempo, me llevó casi un mes. Y de hecho, aun hace poco, estuve terminando de tirar bolsas de artículos que sobraban y no me son útiles ahora ni en el futuro. Luego le tocó el turno al comedor-salon de juegos de Alex y que está justo pegado a la terraza. Pintar las pequeñas terrazas y eliminar el musgo y la basura caída en el invierno de los techos. Poner todo más o menos decente y bonito a “mi gusto”, no ha sido tan fácil como pensaba. Mientras tanto, en mi mente también intentaba borrar pensamientos que no tenían sentido, y sustituírlos por otros más positivos, más armónicos, más presentes con la realidad actual, con mi realidad actual.
Una noche de insomnio se me dió por cambiar el despacho de sitio, a una habitación en la entrada mucho más amplia y luminosa. Quedó espectacular. Me encanta. Tiene otro brillo, otro “glamour”, otra clase. Es tal cual lo quería desde hacía años. Me siento allí, y a excepción del sillón, que tengo que cambiarlo porque éste es incomodísimo, es un despacho absolutamente acogedor y lleno de luz, donde dá gusto estar y permanecer, trabajar y desarrollar la creatividad en todo lo que se haga. Siempre quise un despacho así, y lo conseguí tan sólo con cambiar los muebles de una habitación a otra. Me encanta.
La habitación donde antes estaba el despacho, momentaneamente (porque algún día se supone será una sala de espera) es ahora la habitación de visitas. Y también debo confesar que me gusta como ha quedado. Todo está tomando su sitio.
La habitación de la plancha fué otra locura. Decidí vaciarla por completo, arreglar las paredes y pintarla de ROSADO... horrible!!! la primera impresión fue HORRIBLE!!! Alex me decía “está rosada, rosada cursi, rosada, parece la habitación de una bebé”. Por suerte, al volver a poner las cortinas blancas, recien lavadas, los muebles y colocar una cama grande allí, se vé absolutamente distinta y preciosa. También llena de luz, y el color le dá una vida impresionante.
Mi mente va tirando cosas, pensamientos negativos, y creencias nocivas al tiempo que voy haciendo las remodelaciones. Incluso cuando para ello creo primero un caos total, cada vez que aplico el principio de vacío en una habitación, hasta que coloco todo en su sitio y elimino lo más superfluo.
Mantenerme ocupada en ello, además de estar en el despacho, llevando los asuntos que van llegando, van poco a poco devolviéndome la alegría.
Sé que aun me queda mucho por arreglar en casa, por rehabilitar, por mejorar, por poner a mi gusto, para verlo bello. En este tiempo, si tengo que hacer un cálculo, sólo he mejorado un 30% de lo que quiero, tanto en casa, como mentalmente. Pero vale la pena. Cuanto más cómoda estoy en mi propia casa, más cómoda me siento conmigo misma. Y no me importa si el verde es muy chillón, o el rosa es muy cursi, o si el naranja es potente, a mi me gusta!!! Y no me importa si no se ven mis cambios tan rápidamente como “deberían”, lo que estoy viendo en mí, lo que he adelantado en mí, a mi me encanta!!! Y saber que estoy en el camino, a mi ritmo, a mi paso, aunque a los demás les parezca demasiado lento, es buenísimo, porque sigo en el camino, porque voy un paso detrás del otro, porque se que todo se solucionará y que será lo que yo quiero que sea, hoy y siempre.
Siento no ser lo que los demás esperan de mí, pero soy yo misma, sigo mis propias reglas, acepto y agradezco los consejos que me ayudan, y recorro mi propio camino.
Ahh!!! Estoy encantada... entre que desde agosto tomo sólo la mitad de la medicación (y me sigo sintiendo bien) y estoy haciendo tanto movimiento con las reformas, he adelgazado una talla!!! Así que todo va viento en popa!
Muchos besos, mimos y caricias
Tumejoramig@
Un jueves, 5 de la tarde, reunidas en la pastelería Danubio, mi hermana, sus dos amigas, Roxana y Ana Carmen, y yo.
Años sin vernos, cotilleos varios, novios, exnovios, maridos, exmaridos, trabajos, y todo eso de lo que solemos hablar y no hablar las mujeres cuando nos encontramos después de tanto tiempo.
Mi hermana me pregunta, después de que llevábamos una hora y picote hablando: "¿Qué quieres?" Y tan tranquila le digo “UN NEGRO GRANDE Y FUERTE”.... (alboroto en la mesa, risas varias que comienzan tímidas y se vuelven carcajadas.....) Mi hermana insiste (intentando no reirse): "No chama, para tomar... " y repito “UN NEGRO GRANDE Y FUERTE” pero esta vez más alto, por si no me había entendido.... las carcajadas a mi alrededor ya eran casi llanto... Mary repite (ésta vez muy seria y con cara de vergüenza ajena): "Ana, te estoy hablando del café!", y le repetí, "justamente quiero un café negro en taza grande y que esté fuerte de café.".. “ni de broma” fue la respuesta de mi hermana “Asco, noooo, eso lo pides tu solita”... Ahí fue cuando me dí cuenta de lo que decía, y lógicamente me contagié con las risas y casi me quedo muda.
-¿Cómo pido ese café aquí?...
-“pide un guayoyo”,
-Noooo, eso es café aguado, yo lo quiero cargado!...
-píde un “negro largo”... (más risas...)
-¿acaso no suena igual?...
Finalmente fui yo a pedir mi café....
-¿cómo quiere el café señora?
-”quiero un negro grande y fuerte” (creo que me faltó decir “como tu” para que la sonrisa se volviera carcajada tambien dentro del local)... pero con delicadeza y esmero me preparó un humeante, oloroso, calentito y delicioso negro grande y fuerte, con espumita y todo...
-“perfecto” dije mirando el café y sonriendo al camarero...
La cara del camarero era un poema pero se sonrió cuando me vió disfrutando de la pinta que tenía mi café (a saber después las risas que tendría con la anécdota)...
Y la cara de mi hermana, más poema todavía, rojísima por la vergüenza!
Pocos días después en una comida con un amigo alto, rubísimo y de ojos claros, al llegar la hora del café... el camarero pregunta si vamos a tomar café, mi amigo le dice que para él un guayoyo.... ¿y usted que “desea”?., me pregunta.. respiré hondo y dije, “a ver como lo digo sin que suene mal”... yo lo deseo “negro grande y fuerte”..... el camarero se dirije a mi amigo y , como si lo conociera de toda la vida, le dice: “te jodiste amigo!”... Ups! quedamos paralizados con su arranque de espontaneidad y luego no podíamos parar de reir. La verdad es que en Venezuela sigue el buen humor a la orden del día.
El día antes de regresar a España, después de comer con mi primo y su familia, me pregunta mi primo ¿vas a tomar café? y le digo, si, quiero un café negro en taza grande y cargado (por lo menos no sonaba tan mal, me decía yo a mi misma) y le dice mi primo al camarero "por favor, un expresso doble!"... jejeje... casi me muero, con lo fácil que era pedirlo, y yo vengo y me entero un día antes de mi regreso...
Lo que son las cosas del idioma!!!
Menos mal que aquí puedo tomar un café solo, largo de café, sin que suene a delirio!!!! :)
He decidido que me importa más lo que juzgo y lo que pienso yo de mi misma y de mis actos, que lo que juzguen los demás.
Y si las cosas salen mal, reparte coñazos, porque ya está bien de ser pendeja y andar aguantando. Y si salen bien, se reúne con las amigas y se toman unas botellitas de vino tinto. ¡Qué buena vida!
Yo les digo, con las pompeyanas que están en España, mejor no se metan. Son peligrosas juntas y separadas."
Ay, por Dios, yo sé que siempre fuí de lo más pacífica, pero esta descripción, y que el hijo de mi mejor amiga diga que soy su Tía Hippie, ya me está dando que pensar, jeje...
Así se comienzan las mañanas, sonriendo!!! jeje