
Playa del Rio (Meirás)
Así, sin previo aviso monté a Alex y a mi madre en el coche y enfilamos hacia la costa... hasta que vi un letrero "Playa do Río Meiras", luego de un par de kilómetros la encontramos... preciosa... completamente limpia, impresionante.... y más impresionante lo que se adivinaba más allá...
A lo lejos unos acantilados... unos coches al borde de dichos acantilados... y un edificio extrañísimo donde se supone debía haber un Faro. Luego de pasear un rato, en lugar de volver a casa, enfilé rumbo a "aquello" desconocido...

Allí estaba, impresionante... simplista y sencillo... hormigón y cristal... defendiendo el puerto.... iluminando algún sueño.
Por un momento lamenté no haber ido sola y poder sentarme allí solamente a estar... y por un momento olvidé a mi madre y a Alex y me sentí parte de todo aquello... del rompiente, del saliente, de los acantilados, del inmenso mar, del atardecer, del frescor que acompañaba el atardecer, de la historia de ese lugar, del diseñador del Faro, del barco que se guiaba por su luz, de la Luna que comenzaba a asomar... del sonido del silencio, de la inmensidad... infinitamente pequeña en esa inmensidad....
entré de nuevo en el coche
los últimos rayitos de Sol
aún jugaban en mi mirada...
y sentí muchísima paz.
Y prometí al mar regresar....












